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Amorebieta apenas contaba con 4.500 habitantes (una cuarta parte de la población actual, en torno a 19.000 personas) cuando, el 4 de enero de 1925, fue oficialmente constituida la Sociedad Deportiva Amorebieta (SDA), club que en sus inicios abrazó diversas actividades deportivas además del balompié (pelota, atletismo, ciclismo, alpinismo…) pero que en los últimos 80 años se ha erigido en el principal referente del fútbol de la localidad y de la comarca. Al nacer, la SDA era la prolongación en el tiempo de dos clubes que le precedieron, la Sociedad Deportiva Beti-Arin y la Sociedad Olímpica Zornoza, aunque también puede decirse que fue la tercera denominación que un mismo club adoptó en el breve plazo de dos años. En cualquier caso, el club fue fundado como tal en 1925, su primer presidente fue Antonio de Gorostiaga y desde sus albores eligió el azul para su camiseta, color que con el paso del tiempo se ha erigido en seña de identidad de la SDA, hasta el punto de ser el de «¡A-zu-les!» el más popular y característico de los gritos de ánimo de su hinchada. No se conoce a ciencia cierta el porqué de la elección de ese color. Cuentan que podría deberse al hecho de que los primeros practicantes del fútbol en el municipio empleaban para su equipación deportiva la tela sobrante de la confección de los monos de trabajo de los talleres y las fábricas que comenzaban a proliferar en ambas márgenes del río Ibaizabal. No hay constancia documental de ello, en cualquier caso. En el libro ‘Los doce de Urritxe’, editado con motivo del 75 aniversario de la SDA, se dice que el pantalón fue negro en los primeros años de andadura del club, datando de la temporada 1952-53 el primer documento gráfico que acredita que tanto camisola como pantalón eran ya azules. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que, desde su fundación, fue el campo de Urritxe el hogar de la SDA. Un terreno de juego ubicado en un alto localizado al noreste del núcleo urbano de Amorebieta. Una explanada que ya los impulsores de los clubes precursores de la SDA habían acondicionado, ganando a base de sudor terreno a hierbas, zarzas, arbustos, maleza y toda clase de vegetación. Durante años, Urritxe careció de duchas. Era una escena habitual en el pueblo ver a un grupo de jugadores, embarrados hasta las cejas, tratando de despojarse del barro y de acicalarse en el arroyo que cruza el pueblo al inicio de la subida a Urritxe, hoy subterráneo en su mayor parte. Sí hay prueba documental del primer balance presupuestario del club: en 1925, la SDA ingresó 1.329,65 pesetas (unos 8 euros) y gastó 1.182,70 (7,10 euros), lo que arrojó un superávit de 146,95 pesetas (menos de un euro).

Su primera temporada, la 25-26, la SDA militó en la Serie C Ordinaria del fútbol vizcaíno, encuadrada en el ‘Comité de Durango’ y con el Durango, el Elorrio, el Usansolo y el Montorretas como rivales. Tras proclamarse campeón de este grupo, jugó la fase de ascenso contra el Iturrigorri y el Chávarri, sin éxito. El primer ascenso de la historia llegaría la temporada siguiente, la 26-27, en la que el equipo subió a la Serie C Preferente. En aquellos años pioneros, el ciclismo era la sección que mayores éxitos reportaba a la SDA, si bien fue el montañismo el que proporcionó el primer mito del club, el alpinista Andrés Espinosa. Entre sus éxitos, la escalada del Naranjo de Bulnes por su cara sur, sin cuerdas y descalzo; o la ‘premier’ vasca del Kilimanjaro, techo de África, en 1930.

A finales de los 20, y hasta mediados de los 30, el primer equipo alternó la Tercera y la Segunda categorías, al albur de las diferentes reestructuraciones que sufrió el fútbol vizcaíno. Fruto de una de ellas, y en una especie de treta legal, la SDA pasó a fusionarse con el Amaika Bat de Sondika y a denominarse Club Deportivo Amorebieta… hasta que en julio de 1936 las fuerzas fascistas del general Franco daban un golpe militar que desencadenaría la Guerra Civil española, costaría cientos de miles de vidas humanas y acabaría con la II República. La actividad del club, lógicamente, se detuvo mientras duró el conflicto y se retomó en 1939, ya con Franco instalado en el poder, al mando de una negra dictadura que se prolongaría durante cuatro décadas de infausto recuerdo.

Finalizada la contienda bélica, la SDA volvió a la actividad en la Segunda Categoría del fútbol vizcaíno. El 28 de enero de 1940, a las 15:15 horas, el colegiado Díaz Rolland hizo sonar su silbato en Durango para que los azules cerraran un triste y dramático paréntesis de casi cinco años. En la temporada 41-42 lograría su segundo ascenso (en este caso, a la Primera B) tras proclamarse campeón de la categoría. Pero, mientras la entidad y el pueblo presumían de equipo, no podían hacer lo mismo de campo, ya que “Urriche” (con “ch”) no reunía las condiciones mínimas ni siquiera para los estándares de la época. De modo que también en 1942, animado por el éxito deportivo, se decidió la Junta Directiva a emprender la primera de las numerosas reformas que ha sufrido Urritxe, un terreno de juego que entonces no era aún propiedad municipal, sino de un particular al que se abonaba un alquiler mensual de 25 pesetas. 9.000 pesetas (54 euros) fue el coste de aquella primera reforma, consistente básicamente en el cavado de una zanja central que evitara “el fangal que se formaba” y en el que se invirtieron “sesenta carros de piedra”. Y en la 43-44 llegaría una de las mejores temporadas de la historia de la entidad: además de completar una gran campaña en Liga, la SDA llegó a disputar (aunque perdió ante el Erandio) la final del Campeonato de Aficionados de Bizkaia en San Mamés. Pero la que no escapó fue la final de la Copa Bizkaia, primer título en la historia del club. Enfrentado al Padura a doble partido, los azules ya dejaron la cosa encarrilada en Santo Cristo al ganar por 0-3, goleada que repetiría una semana más tarde en Urritxe. La alineación campeona fue esta: Torre; Ugalde, León; Luzuriaga, Uriarte, Fructuoso; Serrano, Gumucio, Álvarez, Josechu y Orcasitas.

La década de los 40 aún depararía hitos relevantes para el club zornotzarra. Entre los negativos, el descenso de categoría y las dificultades económicas en que se tradujo esa mala racha deportiva. Consecuencia de esos apuros futbolísticos, el Ayuntamiento de Amorebieta hubo de salir en ayuda de la SDA y adquirió los terrenos de Urritxe, cediendo su uso y disfrute a la entidad azul, que de esta forma se libraba del pago del alquiler mensual. Entres las buenas noticias, en 1948 llegaba al primer equipo azul un mocetón del barrio de Orobios que jugaba bajo palos, respondía al nombre de Carmelo Cedrun y que a día de hoy puede presumir de ser, posiblemente, el mejor jugador que ha vestido la camiseta de la SDA en sus 97 años de historia. Al menos, el que más lejos llegó. Carmelo solo jugó una temporada en Urritxe, pues el Athletic lo ‘cazó’ al vuelo y le confió las porterías de San Mamés, alcanzando muy pronto la internacionalidad. Orgulloso de sus orígenes, Cedrun regresaría a Urritxe para hacer historia. El 1 de noviembre de 1954, Carmelo participó en el partido que la SDA organizó con un doble propósito: rendirle tributo por su recién estrenada internacionalidad e inaugurar el, ahora sí, remozado campo de Urriche, sometido durante cuatro largos años a un profundo lavado de cara. Se procedió al cierre exterior del campo, a la reconstrucción de las casetas y a la edificación tras la portería norte de un desmonte en el que se habilitaron varias filas de espectadores y que, con el paso del tiempo, se convertiría en uno de los fondos más icónicos del fútbol vizcaíno. El partido homenaje a Cedrun lo disputaron el Amorebieta y uno de los mejores Athletic de siempre, capitaneado por el legendario Telmo Zarra. Carmelo se alineó con el Amorebieta.

Lo que restaba de la década de los 50 no fue sencillo para la SDA, no tanto en lo deportivo (se mantuvo sin excesivos problemas en la Segunda Categoría) como en lo económico. Si hacia 1955 fue una tómbola de utensilios domésticos la que proporcionó al club el ingreso extra que permitía aliviar su precaria economía, en septiembre de 1958 la situación adquirió tintes mucho más dramáticos, y el club vivió entonces uno de los momentos más críticos de su historia. De hecho, en una Asamblea celebrada en el desaparecido Cine Amorebieta, varios directivos y socios promovieron la disolución preventiva y provisional de la SDA, por un tiempo de dos o tres años, como estrategia para sensibilizar a un pueblo de Amorebieta que, a su entender, ni valoraba no apoyaba en su justa medida el esfuerzo que se venía desarrollando desde el club de Urritxe. Aunque estuvo en un tris, la disolución no se sustanció, y de aquella Asamblea saldría elegido presidente Sixto Montoya, bajo cuyo largo mandato, de nueve temporadas, se construyó la legendaria tribuna de Urritxe, primer graderío cubierto en la historia de la instalación. En apenas medio año se levantó aquella tribuna, edificada con el sudor de decenas de socios, directivos, jugadores y técnicos… y con algún que otro camión de Cementos Lemona que ‘desvió’ su ruta y ‘apareció’ en el campo zornotzarra… con el visto bueno de la dirección de la empresa. Los elementos metálicos procedieron del desguace de unas obras en los Altos Hornos de Barakaldo. De modo que la tribuna, con capacidad para unas 300 personas, fue inaugurada el 19 de marzo de 1959 en un partido contra el Lemona. Tuvo que pasar casi una década para que en sus bajos se habilitaran los vestuarios para dos equipos y el trío arbitral, un pequeño almacén, la oficina del club y un ambigú que estarían en servicio durante casi 40 años.

El cambio de década le sentó bien al primer equipo de la SDA, que en curso 59-60 se proclamó campeón de la Segunda Regional al ganar por 3-0 al Zalla en una final jugada en San Mamés bajo la dirección técnica de un ex jugador del Athletic, Mieza. Varios autobuses acercaron a centenares de aficionados y aficionadas zornotzarras hasta la capital vizcaína, y cerca de 3.500 espectadores asistieron en La Catedral a un partido que los azules ya dominaban al descanso por 2-0. El partido se jugó a las 11 de la mañana de un caluroso jueves de junio. El título lo festejaron los zornotzarras en la Sociedad Ibaizabal, y por la tarde se asomaron al balcón del Ayuntamiento para recibir el aplauso y reconocimiento de sus vecinas y vecinos.

Al siguiente curso nacería otro de los elementos más icónicos del club: la Preferencia de Urritxe. Ubicada tras la portería norte, fue una obra sencilla, consistente en la habilitación de siete filas de asiento de cemento, de un banderín a otro. Casi de forma instantánea, aquella se convertiría en la ‘portería de los goles’, la que reservaba el capitán de la SDA para los segundos tiempos cada vez que ganaba el sorteo inicial. Pese a las lesiones, el primer equipo azul se mantuvo sin apuros en la recuperada Primera Categoría regional. Y en el curso 61-62 acabaron terceros en la categoría, tras Peña y Balmaseda, lo que les permitió disputar la promoción de ascenso a la Tercera División, encuadrados en un grupo junto a Barreda, Deusto y Guarnizo. Tras eliminar con solvencia al Barreda, la ronda final emparejaría a los azules con el Deusto. Tras ganar la ida 2-0 en Urritxe y perder por idéntico resultado en la vuelta, la SDA tuvo que disputar un partido de desempate en Basozelai (Basauri). Ganó 3-2, logró el primer ascenso de su historia a una categoría ‘nacional’ y dejó una anécdota para el recuerdo: el gol de la victoria lo marcó José Luis Magunacelaya, quien tuvo que suspender su luna de miel a Donostia para poder disputar aquel desempate que no estaba en las previsiones deportivas y sentimentales de nadie. El festejo, por todo lo alto, se celebró en el restaurante Las Hermanas. No era para menos: los azules habían alcanzado la tercera categoría del fútbol estatal, ya que por encima solo estaban entonces la Primera División y la Segunda (dividida en grupo Norte y grupo Sur).

Pero si histórica fue la campaña 61-62, no le fue a la zaga la 62-63. Encuadrada en un grupo junto a equipos vascos y cántabros, la SDA acabó la temporada en una brillante tercera posición, tras Barakaldo y Arenas, siendo el equipo más goleador y quedándose a tan solo un punto de optar al ascenso a Segunda División. En paralelo a la Liga, los azules disputaron el Campeonato de Bizkaia de Aficionados. Tras eliminar a Guernica, Lemona, Somorrostro y Santurce, volvió a plantarse en la gran final de San Mamés ante el Arenas, equipo confeccionado a golpe de talonario con el objetivo de ascender a Segunda División. Así y todo, los azules ganaron 2-0 con goles de Bilbao y Abad para alzar el tercer título de su historia, de nuevo en La Catedral. Pero lo mejor de aquel año estaba aún por llegar, ya que el triunfo le dio a la SDA la posibilidad de disputar el Campeonato de España Aficionado. Se eliminó al Chantrea navarro y al Guarnizo cántabro para plantarse en las semifinales, donde el sorteo emparejó a los zornotzarras con el filial del Real Madrid, en el que se forjaban los Velázquez, Grosso, De Felipe… La ida se jugó en Vallecas, el terreno de juego habitual del equipo merengue. Ganaron los blancos por 2-0, un resultado no muy bueno… aunque casi peor fue que los jugadores de la SDA tuvieron que empujar el autobús en el viaje de vuelta a Euskadi. La derrota no impidió que Urritxe registrara una de las mejores entradas de su historia en el choque de vuelta. No en vano, la visita del Real Madrid a Amorebieta fue un acontecimiento en toda la comarca. Los madrileños se adelantaron con gol de Grosso (autor de los cuatro goles de su equipo en la semifinal), pero los azules le dieron la vuelta al marcador y, con el 2-1, se colocaron a un solo gol de forzar la prórroga… pero el mencionado Grosso hizo el 2-2 definitivo. La SDA caía eliminada… pero el Real Madrid no lograba ganar en Urritxe. Y eso ya es algo.

El Amorebieta se mantuvo en la Tercera División varias temporadas más, hasta que la categoría sufrió en el curso 67-68 una reestructuración que devolvió a los azules a la Regional Preferente. Tras salvar otra delicadísima situación económica en la campaña 68-69 (la prima para los jugadores que ficharon aquel curso consistió en viaje y cena en Lekeitio el Día de Gansos), en la 71-72 el club vivió una de las situaciones más peculiares y dramáticas de su historia. Tras dimitir la Junta Directiva en bloque, no había en el pueblo nadie que quisiera asumir la responsabilidad de dirigir el club… de modo que fueron los jugadores del primer equipo quienes se constituyeron en Junta Directiva. Fue una directiva cooperativista: todos cobrarían lo mismo a fin de año. El primer equipo descendió a Primera Regional, pero el pueblo se volcó con el club, que llegó a superar la cifra de 1.100 socios y socias que llenaban cada domingo el campo de Urritxe. Así, la SDA regresó a la Categoría Preferente en la campaña 72-73, e instalado en esa categoría se dispuso la entidad azul a celebrar sus Bodas de Oro. Corría la temporada 1974-75.

Los festejos por el 50 aniversario de la SDA arrancaron a las 19 horas del 18 de marzo de 1975, siendo Juan Etxebarria ‘Makatza’ presidente de la entidad, que contaba entonces con 650 socios y socias. Primero, misa en la parroquia de Larrea; a continuación, cena en El Cojo con entrega de galardones y obsequios a personas e instituciones. Y al día siguiente, festividad de San José, a las 17:00 horas y en el campo de Urritxe, el plato estrella del menú: Athletic Club-Real Sociedad. El saque de honor lo hizo el legendario José Ángel Iribar, ‘El Txopo’, y las gradas de Urritxe estaban a reventar. Ganaron los ‘leones’ por 4-1.

El primer equipo de la SDA logró asentarse en la Regional Preferente en la segunda mitad de los 70, bastante plácida en lo deportivo pero más convulsa en lo social y en lo político tras la muerte del dictador en noviembre de 1975. Enero de 1977 marcó un hito, al ondear la ikurriña por primera vez en Urritxe. Unos meses antes, el club había vivido otra situación particular. Finalizada la campaña 75-76, y no queriendo nadie asumir la responsabilidad de presidir la entidad, por el pueblo comenzó a circular el rumor de que algunas personas influyentes vinculadas al régimen que languidecía ultimaban una plancha electoral para hacerse con el control de la SDA. La reacción fue casi instantánea, conformándose una candidatura de marcado carácter popular encabezada por Luis Birizuela, quien sería presidente del club… durante 24 temporadas. Aquel verano del 76 las secciones de pelota, atletismo y montaña desaparecían de los estatutos del club, que desde entonces ha tenido en el fútbol su única modalidad. Tras pasar apuros para mantener la categoría en su primera campaña, la Junta Directiva de Birizuela decidió encomendar el timón del primer equipo a Pedro Antonio Etxebarria, alias ‘El Zambo’, un entrenador de la vieja escuela, de los que creen que el éxito en el fútbol nace de mantener la portería propia a cero. Corría la campaña 77-78 y comenzaba la andadura en Urritxe del que ha sido uno de los entrenadores más carismáticos en la historia de la SDA. En la 78-79, el equipo acaba quinto de la Regional Preferente, y se supera en la 79-80 al acabar tercero, empatado a 57 puntos con los dos primeros clasificados (Santutxu y Zorroza) pero con un peor ‘goal average’, lo que le condena a disputar una eliminatoria de promoción que no le garantiza el ascenso a la ansiada Tercera División. Los azules eliminan al Aretxabaleta, pero se ven obligados a jugar una segunda eliminatoria contra el Lemona, que les derrota en la ida en Arlonagusia (2-0) y al que solo pueden derrotar por la mínima en Urritxe (1-0). Al año siguiente, sin embargo, la cosa tendría final feliz.

El 7 de junio de 1981 es una fecha grabada a fuego en las mentes y corazones de muchas y socias y muchos socios de la SDA. Ese día, en un Urritxe que duplicaba con creces el aforo máximo que se permitiría hoy, el Amorebieta derrotaba por 2-0 al Mondragón para ascender a Tercera División, categoría en la que se mantendría de forma ininterrumpida durante la friolera de treinta temporadas. Tras ganar 30 de los 38 partidos de Liga, empatando cinco y perdiendo solo tres, de nuevo el ‘goal average’ impedía al Amorebieta proclamarse campeón de la Preferente y sellar el billete automático a la Tercera División, privilegio que fue para su archirrival en aquella época, el Basconia de Basauri. Los azules se tenían que ganar el ascenso en eliminatoria a doble vuelta contra el Mondragón. En el descanso del partido de ida, disputado en Iturripe, los cientos de aficionados zornotzarras ponían el champán a enfriar ya que su equipo ganaba por 0-2 con goles de Gabiola y Rekagorri, portero titular que se encargaba de lanzar los penaltis. Sin embargo, en un segundo tiempo de locos, el Mondragón le daba la vuelta al partido, obteniendo un 4-3 que obligaba a la SDA a ganar el choque de vuelta en Urritxe por la mínima para forzar la prórroga (los goles en campo ajeno no tenían valor doble) o por dos goles de diferencia para sellar el ascenso. Media hora antes del inicio del partido, Urritxe ya registraba la mayor entrada de su historia, que se tradujo en una recaudación récord que rondó el millón y medio de pesetas (en torno a 9.000 euros). Con arbitraje del cántabro Brezo, Etxebarria alineó a Rekagorri; Arias, Sabin, Vicente, Vicandi, Toño, Gabiola, Gisasola, Aitor, Aiesta y Gurtubai. Valentín Bilbao y Belasko jugarían la segunda mitad. El Amorebieta dominó el primer tiempo, pero no hubo goles antes del descanso. En el minuto 52, Valentín Bilbao cabeceaba a las redes un córner lanzado por Gurtubai. Y en el minuto 70, Gabiola, en una contra que culminó con una vaselina desde fuera del área, llevó la locura total al graderío de Urritxe. Cuando Brezo pitó el final del partido, cientos de aficionadas y aficionados azules saltaron a la arena del campo zornotzarra para celebrar el ascenso junto a sus futbolistas. Fue el primer acto de un larguísimo programa de festejos.

El regreso de la SDA a categoría ‘nacional’ coincide con dos hitos: por un lado, el club vuelve a superar la barrera de las 1.000 socias y socios; por el otro, se hace patente la necesidad de implementar mejoras en el campo de Urritxe en un momento, década de los 80, en que los terrenos de juego de hierba comienzan a proliferar en pueblos y clubes del entorno. La primera temporada en Tercera es buenísima, hasta el punto de que la SDA es tercera a solo dos partidos de la conclusión del campeonato y mantiene opciones de ascenso a Segunda División B, aunque finalmente acaba quinta. No le va a la zaga la campaña 82-83, en que los azules vuelven a alcanzar la penúltima jornada con posibilidades de subir de categoría, aunque finalmente estas también se esfumarían al acabar terceros, tras Cultural de Durango y Eibar. Aquella campaña pasaría a la historia por dos hechos: sería la última de Etxebarria en el banquillo azul, pero la primera con la cubierta de la Preferencia, una estructura bastante básica y rudimentaria pero muy efectiva en aquellas tardes de lluvia. Aquella mejora, sin embargo, no ocultaba las muchas deficiencias del vetusto Urritxe.

La campaña 83-84 dejó dos hechos para el recuerdo. Por un lado, la siembra de hierba en el terreno de juego de Urritxe, aunque esta solo duraría dos partidos; por el otro, la retirada del mítico José Mari Gisasola, uno de los iconos del club. El siguiente curso, el primer equipo, dirigido por Alfonso Barasoain, acaba tercero la temporada y, aunque no puede optar al ascenso, se clasifica para la Copa y el sorteo le depara uno de los premios ‘gordos’: la Real. Con José Mari Amorrortu en el banquillo azul y John Benjamin Toshack en el txuri-urdin, Urritxe volvía a lucir sus mejores galas el 19 de septiembre de 1985 para recibir al conjunto guipuzcoano: Gorriz, Bakero, Zamora, Uralde… 0-3 ganaron los donostiarras y las enviados especiales de la prensa guipuzcoana dedicaron más tiempo y espacio a lanzar improperios al estado del terreno de juego que a alabar el juego de su equipo. En el Amorebieta se alineó aquella tarde un delantero, José Luis Astiazaran, que años más tarde se convertiría en presidente del equipo rival. El choque de vuelta, jugado en el legendario Atotxa ante 10.000 espectadores, lo ganó también la Real (2-0). Cuentan las crónicas que, pese al resultado, los azules hicieron un gran partido que les hizo acreedores de una gran ovación del público local a la finalización del encuentro. Los dos años de Amorrortu en el banquillo de Urritxe, el Amorebieta desplegó un fútbol ofensivo que se ganó merecida fama en la categoría. La 85-86 acabó con el Amorebieta sexto y Rekagorri colgando los guantes. En la 86-87, los azules son una máquina de hacer goles –Astiazaran se corona ‘pichichi’ de la categoría– y mantienen vivas las opciones de ascenso hasta la penúltima jornada. La década de los 80 concluiría con la SDA firmemente instalada en la Tercera División, aunque en la campaña 88-89 flirteó peligrosamente con el descenso hasta una jornada final de infarto.

Dos ex jugadores estuvieron a punto de ascender a la SDA en los primeros años de los 90: Jesús Mari Barrenetxea, ‘Txuku’, y José Mari Gisasola. En la 90-91, tras acabar cuartos en Liga, los azules quedaron encuadrados en un grupo con el Laredo cántabro, el Fraga aragonés y el peña Sport navarro. Tras jugar todos contra todos a doble partido, el campeón de la liguilla sería equipo de Segunda B. Resultó que el Amorebieta afrontó la jornada final visitando al Fraga y dependiendo de sí mismo: si ganaba, subía. Bajo un calor sofocante, los azules llegaron 1-1 al descanso: un gol y 45 minutos les separaban de la Segunda B… pero no pudo ser. Al año siguiente, con ‘Gisa’ en el banquillo, el Amorebieta vuelve a acabar cuarto en Liga y a clasificarse para el ‘play-off’, que le depara como rivales al Endesa Andorra aragonés, al Marina cántabro y al Artajonés navarro. De nuevo, los azules encaraban la jornada final con opciones de ascenso, aunque no dependían de sí mismos. De hecho, los de Gisa cumplieron su parte al derrotar 4-1 en Urritxe al Artajonés, pero la victoria del Endesa Andorra ante el Marina daba el ascenso al conjunto aragonés.

La temporada 93-94, en que Birizuela cumplía 18 años al frente del club, arrojó un dato estadístico histórico: el entrenador, Gisa, y 18 de los 20 jugadores del primer equipo eran nacidos o residentes en Amorebieta. Pero el comienzo de Liga es malo, sin victorias en los diez primeros partidos, y la temporada es angustiosa incluso más allá de la jornada final. Los azules habían esquivado el descenso directo en el último partido, pero su continuidad en la Tercera División dependería de que otros equipos del grupo vasco lograran mantenerse en Segunda B. Lo logró un club vecino, el Gernika, en una agónica eliminatoria ante el Huesca. La SDA sumaba ya 13 temporadas consecutivas en la categoría.

La retirada de José Ángel Estévez ‘Txipi’ en la 94-95 y los tres goles que el delantero azul Víctor marcó en los cuatro primeros minutos de un partido en la 95-96 constituyeron los hechos más novedosos de sendas campañas. En la 96-97, para los almanaques queda el partido contra el Aurrera de Ondarroa que el árbitro suspendió por el mal estado de la arena de Urritxe. Eran años de enfrentamientos y reconciliaciones entre el club y el Ayuntamiento, en los que se anunciaron proyectos como la remodelación integral de Urritxe o la construcción de un nuevo campo en Zubipunte… Birizuela llegó a encerrarse en el Ayuntamiento para protagonizar una huelga de hambre en protesta por el estado del campo municipal. A finales de 1997 se anuncia la construcción de un campo de hierba artificial en Txolon, a apenas 300 metros de Urritxe, que sería utilizado por los equipos inferiores del club.

En la 97-98, con Juan Felipe Mintegi en su segundo año en el banquillo azul, la SDA disputaría su tercera promoción de ascenso a Segunda B tras permanecer invicto desde la 16ª jornada hasta la 38ª y última. ¡23 partidos sin perder! Esta vez, el Tropezón cántabro, el Fraga aragonés y el Logroñés B riojano serían los rivales. Y en esta ocasión las opciones se desvanecerían en la cuarta jornada de la liguilla. Más complicado fue el curso 98-99, en que los azules se salvaron en la penúltima jornada gracias a la reacción que experimentó el equipo cuando otro histórico del club, José Luis Belasko ‘Belas’, tomó sus riendas a falta de 15 partidos. ¡18 temporadas seguidas en Tercera!

La campaña 1999-2000 constituye el final de una época para la SDA. Birizuela, tras 24 años, deja la presidencia de la entidad. El anuncio lo oficializa el 2 de febrero de 2000. Pero, antes de dejar el cargo, el ‘presi’ alcanza uno de sus grandes objetivos: la remodelación de Urritxe. En marzo, Birizuela presenta a la alcaldesa de Amorebieta-Etxano, Begoña Azarloza, un proyecto para la reforma integral del campo de fútbol: hierba natural, tribuna para 700 espectadores, vestuarios, oficinas, almacenes, iluminación, nuevos accesos… El Ayuntamiento aprueba en abril ese proyecto, con un coste de 1,1 millones de euros. Birizuela ya se puede ‘jubilar’ tranquilo. Su testigo lo coge Josean Barreiro, y aquella temporada 2000-2001 el primer equipo juega todos sus partidos como local en Txolon debido a que Urritxe, cuyas viejas estructuras habían sido demolidas durante el verano, se encuentra en obras. La primera victoria en Txolon se hace esperar, pero llega por todo lo alto: ante la Cultural de Durango y con dos goles de vaselina del delantero zornotzarra Asier Goiria, quien días más tarde ficharía por el Bilbao Athletic. El primer equipo acaba la Liga en la 13ª plaza, sin pasar apenas apuros para encadenar ¡¡¡20 temporadas en Tercera División!!!

Con Urritxe aún en obras, la SDA volvería a mudarse en la campaña 2001-2002, esta vez al campo de Larrea, habilitado para la ocasión con un terreno de juego de hierba artificial de última generación y nuevo sistema de iluminación. Les fue bien el cambio, ya que a las órdenes de Jon Pujana los azules acabaron cuartos la Liga y se clasificaron para la promoción de ascenso. Sus rivales serían el Fraga, el Recreación riojano y el Racing B cántabro, pero el 24 de mayo de 2002, en vísperas del primer partido de la ronda final, estalla la crisis. Tras un agrio enfrentamiento con el Ayuntamiento, que incluyó un sonado cruce público de graves acusaciones mutuas, la Junta de Barreiro decide dimitir en pleno. Lo haría en la Asamblea celebrada el 24 de junio, pero antes el primer equipo disputa un ‘play-off’ en el que pierde todas sus opciones de acenso al caer en Santander en la cuarta jornada. Dimitida la Junta Directiva, se abrió un proceso electoral que desembocaría en las primeras elecciones en la historia del club al concurrir dos candidaturas, encabezadas por Karmelo Pujana, vicepresidente con Barreiro, y Joseba Barrenetxea. Las elecciones se celebraron el sábado 20 de julio, en plenas fiestas del Carmen, y la participación fue altísima, de un 64,4%, al ejercer su derecho al voto 599 de los 930 socios y socias con derecho. Ganó Barrenetxea por un amplio margen al recibir 401 apoyos, por 196 Pujana, convirtiéndose a sus 38 años en el primer presidente de la SDA surgido de unas elecciones. En sus primeros días como presidente, Barrenetxea anuncia la creación de un filial en categoría regional, integra la escuela de fútbol Ikas-Txiki en su estructura del fútbol-base y nombra entrenador a José Antonio Goikoetxea y director deportivo a José Félix Guerrero. Pero si por algo pasó a la historia aquel curso fue por la inauguración del ‘nuevo Urritxe’, una instalación que en poco o nada remitía al Urritxe de toda la vida.

Ocurrió el 12 de octubre de 2002. Tras más de dos décadas de anteproyectos, discusiones, polémicas, enfrentamientos y desencuentros, Amorebieta estrenaba ese día un campo de fútbol a la altura del pueblo. Los primeros en pisar su flamante hierba natural fueron los jugadores del Athletic Club y del Racing de Santander, protagonistas de un encuentro inaugural cuyos prolegómenos estuvieron cargados de emoción. No faltó Carmelo Cedrun, de nuevo homenajeado casi 50 años después de aquel histórico partido de 1954. Tampoco José Ángel Iribar, embajador del Athletic Club y gran protagonista 27 años atrás del partido que conmemoró las Bodas de Oro de la SDA. Se rindió un sentido homenaje a los ex presidentes vivos. Hubo bendición, aurresku de honor y foto de familia en el césped con todos los jugadores de los ocho equipos que alineaba la SDA aquel año: el mayor, dos juveniles, dos cadetes y tres infantiles. Aitor Larrazabal, capitán de los ‘leones’, hizo de cabeza el primer gol en el ‘nuevo Urritxe’, único del partido. “Amorebieta cierra una herida”; “El día en que el campo de Urritxe dejó de ser un patatal”; “Urritxe, un campo de primera” fueron algunos titulares de la prensa de aquel día. Cerca de 2.900 espectadores llenaron Urritxe. El presupuesto de la reforma alcanzó los 1,32 millones de euros, la tribuna tuvo finalmente una capacidad para 504 personas, se habilitó una pequeña preferencia descubierta y de tres filas tras la portería norte, y el terreno de juego acreditó unas dimensiones de 102×64 metros. Bajo la tribuna se habilitaron tres vestuarios (equipo local, equipo visitante y trío arbitral), oficina, sala de reuniones, lavandería, almacén, botiquín y bar. Una escultura diseñada por José Javier Lacalle ‘Laka’ y realizada por Iker Albizuri conmemora aquel histórico 12 de octubre de 2002.

El primer partido oficial en el ‘nuevo Urritxe’ se disputaría el sábado 9 de noviembre, un  Amorebieta-Alavés C bajo el diluvio. Luis María García Iparraguirre ‘Bisi’ hizo el saque de honor en reconocimiento a años y años de trabajo en favor de la SDA, pero no hubo goles aquella tarde de perros. Bueno, hubo uno. Lo anotó el local Ibai desde fuera del área, superado ya el minuto 90 de juego, pero fue anulado por un fuera de juego muy protestado por los 500 aficionados que se protegieron de la lluvia y del viento bajo la nueva tribuna de Urritxe.

Aquel año 2002 acabaría con la presentación oficial del libro del 75 aniversario de la Sociedad Deportiva Amorebieta, obra del periodista local Unai Larrea. Un trabajo financiado por el Ayuntamiento de Amorebieta-Etxano y encargado a finales de 2000, año en el que se cumplió la efeméride. El libro recogía un listado actualizado de socios de la SDA, el último de los cuales era Julen Guerrero López, leyenda del Athletic Club y entrenador del primer equipo en el año del Centenario.

No fue sencillo el inicio de aquel curso 2002-2003, ya que al dimitir la Junta se había concedido la carta de libertad a todos los jugadores, y hasta que se celebraron las elecciones el club quedó en manos de una Junta Gestora que trató de convencer a la plantilla de que no fichara por otros clubes hasta que la SDA tuviera un nuevo presidente… pero la desbandada, con honrosas excepciones, fue casi general, quedando casi desmontada la plantilla que había jugado el play-off de ascenso. Pese a vivir alguna fase complicada, aquella primera temporada en el nuevo campo de fútbol fue plácida para el primer equipo, que dirigido por Goikoetxea acabó el curso 2002-2003 en mitad de la tabla tras haber certificado la permanencia a falta de cuatro jornadas. La buena noticia la rubricó el delantero zornotzarra Aitor Zalloetxebarria, quien se proclamó ‘pichichi’ del grupo, con 15 goles. La primera victoria en el nuevo Urritxe, eso sí, se hizo esperar. Llegó el 11 de enero de 2003, ante el Eibar B, con gol de Luis Martín de penalti.

El curso 2003-2004 arrancó para la SDA de forma sorprendente: Goikoetxea era destituido el mismo día en que el primer equipo iniciaba la pretemporada y en su lugar el club apostaba por un entrenador local: Lutxi Real. Tras un debut titubeante, el equipo enganchó una buena racha que le llevó a asomarse a puestos de play-off, pero fue un espejismo. En un extraño episodio, Lutxi Real dejaba el banquillo tras la 25ª jornada, cuando el Amorebieta era 12º en la tabla, por desavenencias con su cuerpo técnico, y su lugar lo ocupaba Fernando Valsega. El equipo acabó 13º, sin apuros clasificatorios, y la mala noticia vino en forma de lesión: Aitor Zallo se rompió el cruzado y causó baja el tramo final de la campaña.

En la campaña 2004-2005, el dúo formado por Txefe Guerrero y Valsega se hace cargo de la dirección del primer equipo, en el que se alinea semanalmente media docena de jugadores del pueblo (Lekue, Gurtubai, Andoitz, Artabe, Amorrortu…) y entre los que comienza a despuntar un joven y espigado juvenil: Xabier Etxeita. Pero las cosas comienzan a torcerse, tanto dentro como fuera del terreno de juego. De hecho, un jugador azul, Pablo Zuloaga, sufrió un infarto durante un partido que pudo haberle costado la vida de no mediar un rápido traslado al hospital. Zuloaga tuvo que dejar la práctica del fútbol, y el 5 de enero de 2005 la SDA y el primer equipo del Athletic Club le rindieron un emotivo homenaje, en forma de choque amistoso, al que incluso asistió el entonces presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar. El partido lo ganó el Athletic (1-2), con gol local de Carrasco y tantos visitantes de los jóvenes De Paula y Fernando Llorente. En el tramo final de Liga, el equipo encadenó una pésima racha de seis derrotas consecutivas que llevó a la Junta de Barrenetxea a destituir al dúo Valsega-Guerrero y a dejar el equipo en manos de Jesús Mari Barrenetxea, ‘Txuku’, otra leyenda del banquillo azul. Restaban solo tres jornadas, pero el descenso a División de Honor estaba a tan solo tres puntos. La situación era apurada. La racha de 24 temporadas consecutivas en Tercera División corría peligro. En la antepenúltima jornada, los azules recibían en Urritxe a un rival directo, el Eibar B. Por suerte, se cumplió el refrán y ‘a entrenador nuevo, victoria segura’. Un libre directo lanzado por Agustín permitió a Txuku estrenarse con victoria y al Amorebieta sellar virtualmente la permanencia. Otra nueva victoria ante el Aurrera B (1-3) sí certificó ya matemáticamente la salvación. Txuku cumplía la misión, el equipo acababa la Liga en 12ª posición y se anunciaba a Fernando Pérez como primer técnico para la próxima campaña.

La campaña 2005-2006 marca un claro y positivo punto de inflexión en la trayectoria del primer equipo, que no solo se consolida en la Tercera División sino que pasa a erigirse en uno de los ‘gallos’ de la categoría, convirtiéndose en un asiduo de los ‘play-offs’ de ascenso. Con Pérez en el banquillo y una marcada presencia de jugadores locales, el curso empieza con victoria en Urritxe ante el Aurrera de Vitoria, siendo Iturraran el autor de la primera diana de la temporada. El equipo no acusa las salidas de sus dos principales goleadores del curso previo, Pastrain y Zallo. Tras empatar en Sestao, derrota al Zamudio en Urritxe y se encarama al liderato del Grupo IV en la tercera jornada. Tras un pequeño bajón, Iker Bilbao asume la tarea de hacer goles y el equipo se instala en la 12ª jornada en los puertos de play-off, que ya no abandonaría en todo el curso. A ocho jornadas del final, los azules dan un paso de gigante hacia la clasificación para el play-off de ascenso tras derrotar a domicilio a su principal perseguidor, el Laudio Salleko, con un gol de Urko en el minuto 89. Dos victorias más, que contaron entre sus goleadores con dos insignes como Xabier Etxeita y Jagoba Arrasate, disparan en la tabla a los azules. El ‘play-off’ no se podía escapara en ese rush final… y no se escapó. Lo selló el equipo de Pérez a falta de tres jornadas, con una victoria en campo del Arenas por 0-2, goles de Jagoba e Iker Bilbao. Los azules terminaron la Liga en tercera posición, solo superados por Sestao River y Gernika, y el sorteo del ‘play-off’ les emparejó con la Unión Deportiva Barbastro, un viejo conocido del club zornotzarra. El primer partido se jugaría en Urritxe y la vuelta, en tierras oscenses. En la ida, disputada el sábado 3 de junio, el conjunto zornotzarra se topó con un muro defensivo contra el que se estrellaron sus numerosas intentonas. Sin goles en los 90 minutos de juego, todo se decidiría una semana más tarde en Huesca. El domingo 11 de junio, apoyado por varias decenas de aficionados llegados desde Euskadi, la SDA saltó a por todas al terreno de juego del Campo Municipal de Deportes de Barbastro. Y las cosas no pudieron empezar mejor, ya que un tanto de Kortina adelantó a los de Pérez. Sin embargo, el conjunto aragonés igualó de penalti antes del descanso. El 1-1 daba el pase a los azules a la segunda y definitiva eliminatoria por el ascenso, debido al valor doble de los goles en campo contrario. Pero dos goles de Soriano, en el 60 y en el 90, hicieron que de poco valiera el postrero gol obtenido por Ipiña en el 94. La SDA se quedaba a un solo gol de poder pelear por el ascenso contra el Noja cántabro. Aun así, la temporada fue excelente y, lo mejor, marcaba el inicio de un nuevo tiempo en Urritxe. El domingo 30 de abril, los veteranos de la SDA y del Athletic Club disputaron un amistoso en Urritxe en el marco de la celebración del 80 aniversario del club.

Para la séptima jornada de la Liga 2006-2007, la SDA ya era líder en solitario del Grupo IV de la Tercera División. El equipo de Fernando Pérez mantenía el bloque del curso previo y añadía refuerzos interesantes. Los goles de Iker Bilbao, Alex Quindós, Gaizka Iturraran y compañía permitían a los azules firmar un arranque de ensueño que pronto marcaba el objetivo de regresar al play-off de ascenso. Un empate en Beasain impide a los azules acabar la primera vuelta como líder: son cuartos, pero a solo dos puntos del primer clasificado. Alex, con 11 dianas, e Iker Bilbao, con 10, lideran la tabla de goleadores. Todo va viento en popa, pero una increíble racha de empates hace que los azules pierdan por unas jornadas su plaza de play-off. Con todo, un gol de Artabe en Tolosa permitía a los vizcaínos llegar a las cinco últimas jornadas en la cuarta plaza. Una victoria en Tabira con goles de Alex, Andoitz e Iturraran permitió a los de Pérez afrontar la última jornada en la tercera posición y con dos puntos de diferencia sobre el quinto clasificado. Visitaba Urritxe el Beasain, segundo clasificado. Y la SDA logró una victoria por la mínima, obra de Ipiña, que le permitió alcanzar el subcampeonato, su tope histórico tras 26 años en la categoría y, claro está, jugar el play-off de ascenso a Segunda B. Esta vez, el sorteo envió al Amorebieta a tierras gallegas. El rival, la Sociedad Deportiva Negreira. La ida, en el Xesús García Calvo. Con un hombre menos la última media hora, los azules cayeron derrotados por la mínima (1-0), resultado que, no obstante, dejaba todo en el aire para la vuelta en Urritxe, que se disputó el sábado 9 de junio. Pese al gran ambiente que se registró en el campo zornotzarra, los azules no fueron capaces de perforar la portería de Pablo. Estuvo muy cerca Gurtubai, pero su disparo se topó con el poste. Tampoco ayudó el colegiado, que en el tiempo de descuento no vio un clamoroso penalti en el área gallega que habría podido llevar la eliminatoria a la prórroga. No pudo ser. El Amorebieta se volvía a quedar con la miel en los labios, pero el primer equipo se consolidaba como uno de los ‘grandes’ del Grupo IV de la Tercera División. Y no cejaría en el empeño.

Las temporadas 2007-2008 y 2008-2009 no fueron tan brillantes como las anteriores, clasificándose el primer equipo en mitad de la tabla en ambos cursos, siendo bastante más tormentoso el segundo que el primero. La principal novedad de estos dos cursos radicó en los inhabituales apuros clasificatorios del equipo en la primera mitad del curso 2008-2009, que llevaron a Fernando Pérez a presentar su dimisión tras perder en casa del colista Ordizia y caer a puestos de descenso a la conclusión de la 17ª jornada. Su relevo interino lo asumió el zornotzarra Aitor Garmendia, hasta entonces técnico del juvenil, a quien le tocó la papeleta de recibir al Gernika en Urritxe en un choque de tintes dramáticos que se saldó con victoria épica: 3-2 pese a jugar casi una hora con un hombre menos. Dos días más tarde, Barrenetxea anunciaba la contratación de un ‘viejo conocido’ de la SDA, el apreciado Alfonso Barasoain, quien ya había dirigido a los azules dos décadas antes. Barasoain se encontraba dirigiendo una escuela de fútbol en Brasil, pero no dudó en volver a Amorebieta-Etxano para entrenar al primer club que le había confiado su banquillo. La reacción no se hace esperar y el equipo suma con Barasoain 10 puntos de 12 posibles, que sumados a los 3 obtenidos con Garmendia permitían a la SDA salir de la zona de descenso e instalarse en la zona media de la tabla, en la que acabaría la Liga. Pese a la irregularidad del equipo, Iker Bilbao logró proclamarse pichichi del Grupo IV con 24 dianas.

Con una ‘manita’ al Potugalete y un 3-0 al Salvatierra arrancó la temporada 2009-2010, toda una declaración de intenciones del conjunto de Barasoain, que había conseguido retener al ‘pichichi’ Iker Bilbao. Con sus goles y los de Orbegozo, el primer equipo acaba líder la primera vuelta. Tras un pequeño bache, los azules se recuperan a base de goleadas (como un 6-0 al Retuerto con cuatro goles de Iker Bilbao) y en la 27ª jornada vuelven a encaramarse a lo más alto de la tabla tras ganar en Zubieta (1-3) al líder, la Real Sociedad B. El objetivo es ya claro: el ‘play-off’ de ascenso y, por qué no, el primer título del Grupo IV de Tercera en la historia del club. Los de Barasoain conservan el liderato hasta la jornada 33, en la que caen en Gernika pese a adelantarse con goles de Gurtubai y Orbegozo. A falta de dos jornadas, la SDA gana 3-0 al Basconia y se clasifica matemáticamente para el ‘play-off’, llegando a la última jornada segunda, con un punto sobre el ‘Portu’. Si gana al Elgoibar en Urritxe en la última jornada, acabará segunda tras la Real y jugará la Copa… pero empata sin goles y el Portugalete hace los deberes en Retuerto. Terceros finalmente, pero al play-off. El sorteo le empareja con El Palo, club de un barrio de Málaga, primero en Urritxe y después en su campo de arena y gravilla. Así que la consigna es “Mejor revolver en Urritxe”. La víspera del choque de ida se anuncia la renovación por un año más de Barasoain y el efecto no puede ser más positivo: 3-0 con dos goles de Orbegozo y uno de Lillo. Pese a la ventaja, los azules no se fían. De hecho, esa semana entrenan en la hierba artificial de Txolon para aclimatarse al complicado terreno de juego andaluz… al tiempo que lo impugnan ante la RFEF, que les da la razón y obliga a El Palo a jugar en otro campo. Finalmente, la vuelta se jugaría sobre la hierba artificial del Julián Torralba, campo de Rincón de la Victoria, localidad cercana a Málaga. Pero la trampa no estuvo en el piso, sino en el viaje, toda una odisea. El avión en el que debía viajar el cuadro zornotzarra el mismo día del partido sufrió una avería, los azules salieron de Loiu con seis horas de retraso y llegaron a tierras andaluzas sobre las cinco de la tarde… cuando el encuentro comenzaba a las cinco y media. Finalmente, se retrasó media hora y comenzó a las seis. Y la cosa no pudo empezar peor, pues a los 8 minutos un gol en propia puerta alimentó las ilusiones de remontada de los malagueños y de su público, muy ‘motivado’ por el cambio de sede. Pero la calma llegó de la mano de Orbegozo en el minuto 40, anotando un gol que obligaba a El Palo a anotar cuatro más. Solo marcaron un tanto más (2-1), también hecho por los azules en propia puerta. La expedición zornotzarra se fue feliz al aeropuerto de Málaga… donde comprobaron que su vuelo había sido cancelado. Regresaron en autobús, saliendo de Málaga a las 22:30 y llegando a Amorebieta a las 10:30 de la mañana. No es de extrañar que, cuando supo que en segunda ronda el bombo les había emparejado con La Roda (Albacete) y le preguntaron por el medio de transporte, Barasoain no lo dudara: “Está claro, en autobús”. Los azules también afrontaron como locales la ida de esta segunda y penúltima eliminatoria de ascenso. Iker Bilbao hizo el 1-0 en el primer tiempo, pero el gol de Héctor en el 61 dejaba las tablas en el marcador y obligaba a los azules a marcar en tierras manchegas. Y la cosa pudo haber sido peor si el meta local Cardiel no hubiera detenido dos penas máximas en el segundo tiempo. En el choque de vuelta, todo parecía encaminado a la prórroga. Jesús había adelantado a La Roda, pero Orbegozo había firmado las tablas desde los once metros. Corría el minuto 90, todo apuntaba al tiempo añadido… pero Carlos Alfaro, rematando una falta lateral, batía a Cardiel y volvía a dejar a la SDA con la miel en los labios. El ansiado ascenso tenía que esperar… pero no esperaría mucho más.

La temporada 2010-2011 no puede ser calificada de otra forma que no sea histórica, ya que la entidad presidida por Joseba Barrenetxea y el equipo dirigido por Alfonso Barasoain firmarían el primer ascenso a la Segunda División B en la historia del club. Lo hizo tras una campaña sensacional que comenzó de un modo inmejorable. De hecho, los azules ganaron los seis primeros partidos de Liga, siendo el único en conseguirlo de entre los 482 equipos que militaban aquel curso en la llamada ‘categoría nacional’. No encajaron además un solo gol en aquellos seis primeros partidos. Fue solo el preludio de un año espectacular que los azules remataron proclamándose campeones del Grupo IV de la Tercera División, algo que tampoco habían conseguido desde el ascenso de 1981 (el tope estaba en el subcampeonato de la 2006-2007). Sus números fueron espectaculares: 25 victorias y 81 puntos en 38 partidos, en los que anotaron 71 goles y encajó únicamente 26, récord aquel año en toda la Tercera División. Iñaki Zarandona fue el pichichi del Grupo IV, con 17 dianas. El alirón lo entonó el equipo azul en Tabira, el sábado 7 de mayo de 2011, penúltima jornada de Liga, al derrotar a su vecino y rival Cultural de Durango por 0-3. Aquella alineación histórica la integraron Oier, Larreategi, Gurtubai, Pereda, Elorriaga, Sánchez, Ibai, Lillo, Zarandona, Gusi y Txutxi, teniendo también minutos Olondo, Larrea y Butrón. En la última jornada, el Amorebieta recibió al Laudio. El resultado fue lo de menos (2-2), ya que lo importante estuvo en los prolegómenos, cuando el presidente de la Federación Vasca, Santiago Arostegi, hizo entrega de la copa de campeones a Xabier Gurtubai, capitán y único zornotzarra en el equipo. Alzado el trofeo, tocaba el ascenso. Pese a que Barasoain y Barrenetxea pidieron en la previa un desplazamiento cercano, el sorteo emparejó al Amorebieta con el Manacor balear en duelo entre campeones de sus respectivos grupos. Debido a esa condición, quien superara la eliminatoria ascendería directamente a la Segunda División B; por el contrario, quien perdiera debería superar dos eliminatorias más para poder subir a la categoría de Bronce. Urritxe lució sus mejores galas para acoger el partido de ida, disputado el sábado 21 de mayo de 2011 y en el que los de Barasoain dejaron gran parte del ascenso encarrilado al conseguir un más que esperanzador 3-0. Tras un inicio igualado, todo cambió en el minuto 21, cuando un penalti de Diego sobre Zarandona dejó a los baleares con un hombre menos y permitió a Arman adelantar al conjunto zornotzarra desde los once metros. Los azules, lejos de conformarse con esa renta, apretaron el acelerador y consiguieron dos goles más antes del descanso, obra de Lillo y de Elorriaga. No habría más goles en la segunda mitad, por lo que el conjunto vasco afrontaba con una buena renta pero ninguna relajación el partido de ida, que se celebró un histórico domingo 29 de mayo de 2011 en el Campo Municipal de Na Capellera. El Manacor, como no podía ser de otra forma, salió a por todas, con un planteamiento muy agresivo al que los de Barasoain supieron dar buena réplica: en la primera mitad, aguantando las embestidas locales ante un conjunto manacorí al que cada minuto que pasaba pesaba como una losa; y, en la segunda mitad, sabiendo dar la puntilla al Manacor. Se la dio Gusi, en el minuto 57, con un cabezazo que acabó por doblegar la resistencia manacorí. Los azules eran de Segunda División B 86 años después de su fundación, por lo que no es de extrañar que la fiesta que se vivió en Amorebieta, incluida una ‘rúa’ por las principales calles del pueblo en un autobús descapotable, fuera de las recordadas.

Si histórico fue el curso 2010-2011, no le fue a la zaga el siguiente. Cuatro días después de ascender, Joseba Barrenetxea presentaba a Axier Intxaurraga como nuevo entrenador en sustitución de Alfonso Barasoain. Y no se puede decir que la elección de Intxaurraga, procedente de la Cultural de Durango, fuera mala. Al contrario: los azules acabarían la temporada disputando el ‘play-off’ de ascenso a la entonces llamada Segunda División A. Sí, la Segunda División de toda la vida.

El estreno de los azules en la Segunda B fue espectacular. 10 puntos de 15 posibles, victorias en el Plantío ante el Burgos y en Urritxe ante el Salamanca, triunfo de prestigio en Zubieta ante la Real B… incluso un valioso empate a uno en Mendizorrotza ante el Alavés que le cuesta el puesto a su entrenador, Luis de la Fuente. Tras un pequeño bache en noviembre, los azules recobran la forma al son de los goles de Ubis y cierran la primera vuelta cuartos, en puestos de ‘play-off’, tras ganar en Urritxe el derbi ante el Lemona (que se cobraría cumplida venganza eliminando a los de Intxaurraga de la Copa Federación). En la segunda vuelta, el Amorebieta libra un apasionante mano a mano con el Alavés por la cuarta plaza. Urritxe es un fortín en el que Iñaki Zarandona arrasa defensas, pero los zornotzarras flojean a domicilio. Para finales de febrero, el equipo ya cumple el gran objetivo: la permanencia. Y llega a la última jornada con tres puntos sobre el equipo gasteiztarra. En ese choque final, los azules visitan a un descendido Lemona y les basta con el empate. En Arlonagusia, ante un gran número de hinchas zornotzarras, los de Intxaurraga firman un empate sin goles y consuman la gesta: jugarán por el ascenso a Segunda A en su primer curso en Segunda B. Aquel once histórico lo integraron Etxebarrieta, Larreategi, Alaña, Odei, Aldalur, Alberdi, Xabi Sánchez, Ubis, Ibai, Muniozguren y Zarandona. También jugaron Cuevas, Luisma y Candelas. El sorteo emparejó a los azules con el Linense en la primera de las tres rondas que debían superar para ascender a la División de Plata. La ida se jugó en un Urritxe embarrado bajo una lluvia intensa. Y la cosa no pudo empezar peor, ya que a los dos minutos Copi cazaba un balón suelto para adelantar a los gaditanos. Los de Intxaurraga se repusieron y empataron el partido al borde del minuto 40 a través de Alberdi pero, nada más sacar de centro, otro mazazo: roja directa a Aldalur. Con uno menos todo el segundo tiempo, los de Intxaurraga bastante hicieron con aguantar el 1-1 que les obligaba a marcar en tierras andaluzas pero mantenía viva la eliminatoria. Y, al contrario que en Urritxe, todo empezó de maravilla en el Municipal de La Línea de La Concepción. A los 3 minutos, Muniozguren adelantó al equipo vasco, que no ganaba fuera de casa desde octubre. Pero habría más buenas noticias. A la media hora, el local Carlos Guerra veía la roja directa, lo que ponía el choque y la eliminatoria cuesta abajo para los de Intxaurraga. Tuvieron los azules varias ocasiones para sentenciar con el 0-2… pero el Linense empató antes del descanso y en el minuto 72 hizo el 2-1 tras transformar un penalti. No se rindieron los azules, que encerraron a los gaditanos en su área. En el último suspiro, Muniozguren tuvo en sus botas el empate que habría dado el pase a los vizcaínos, pero su remate se estrelló contra el poste. No pudo acabar de forma más cruel una temporada que, pese a todo, será recordada como una de las grandes campañas del club de Urritxe en su ya centenaria historia.

De cara al curso 2012-2013, el primer equipo mantiene la columna vertebral, si bien sufre cambios en el ataque: solo continúa Muniozguren y se suman Urko Arroyo, Jon Altuna e Iñaki Goikoetxea. La pretemporada es espectacular: 5 victorias y 4 empates, incluido un triunfo en Urritxe por 3-1 ante el Athletic de Marcelo Bielsa, vigente subcampeón de Europa League y Copa. Esta competición solo les duraría un trago a los azules, muy amargo: derrota y eliminación en Noja tras adelantarse 0-2 para caer 3-2 en la prórroga. Pero en Liga, aunque la primera victoria tarda en llegar (3-0 al Lleida), el equipo encadena una gran racha de 6 victorias y un empate que les aúpa a la segunda plaza en la jornada 10. Gracias a los goles de Altuna y Goiko, los azules acaban la primera vuelta en puestos de play-off, e incluso llegan a la jornada 27 en tercera posición y con 7 puntos de ventaja al quinto clasificado. Sin embargo, una derrota en Lezama ante el Bilbao Athletic (3-1), con la segunda plaza en liza, pone fin a una racha de 13 partidos sin perder y hacen mella en los de Urritxe, que acusan también las lesiones de Ibai y Alberdi. En la jornada 32, los vizcaínos se caen de puestos de ‘play-off’ y encadenan siete jornadas sin ganar. Un último arreón permite a los de Intxaurraga llegar a la penúltima jornada con opciones matemáticas de acabar cuartos, pero de nada sirvió la victoria en Tajonar ante Osasuna B, pues el Barakaldo, cuarto, hacía los deberes en Lasesarre y era ya inalcanzable para los azules en la última jornada. Con todo, el equipo zornotzarra acabaría su segunda temporada en la División de Bronce en una muy meritoria sexta posición.

Tras dos campañas notables, Intxaurraga deja el banquillo de Urritxe a la finalización de la 2012-13 tras no recibir una oferta de renovación. La Junta que preside Joseba Barrenetxea apuesta por Iñaki Leniz de cara a la temporada 13-14. Leniz venía de firmar un gran año con el Bermeo en Tercera División. La plantilla sufre una revolución casi total: solo siguen seis jugadores del curso previo. En Copa, los azules son eliminados en primera ronda tras caer 1-0 ante el Barakaldo en Lasesarre. Tras un mal comienzo de Liga, en el que el primer equipo llega a flirtear con el descenso, los azules encadenan una gran racha (victorias a domicilio ante la Real B, el Atlético B y el Getafe B) que estabiliza la situación. Pero la SDA paga su irregularidad: es un equipo temible a domicilio pero vulnerable en Urritxe. Acaba la Liga en 10ª posición, sin derecho a jugar la Copa. Acabado el curso, Leniz es sustituido por Josué Atela, una arriesgada apuesta del club azul de cara a la campaña 14-15 ya que llega del Somorrostro, de la División de Honor.

No obstante, el gran cambio en ese curso 14-15 no estaría en el césped, sino en los despachos. Tras doce años al frente de club, habiéndolo aupado y asentado en la Segunda B, Joseba Barrenetxea deja la presidencia de la entidad, que por primera vez en su historia pasaría a estar presidido por una mujer. María Eugenia Etxebarria, criada a escasos 15 metros de la puerta de Preferencia del campo de Urritxe, es la única candidata que se presenta a las elecciones, que lógicamente no llegan a celebrarse. En lo deportivo, el delantero Asier Goiria regresa a casa y, junto a Orbegozo y Arriaga, integra una delantera de muchos quilates. El estreno liguero no es bueno: los de Atela caen en Lezama ante el Bilbao Athletic: 4-0 y ‘hat-trick’ de Iñaki Williams. Pero el equipo se repone y gana 2-1 en Urritxe al Huesca, uno de los ‘gallos’. En Copa, la andadura solo dura un partido, jugado en el Carlos Tartiere ante el Oviedo: 4-0. También alcanza una sola eliminatoria, ante el Real Unión de Irún, la singladura por la Copa Federación. En Liga, los azules derrotan (0-3) al Real Madrid Castilla que dirige Zinedine Zidane. Pese a los goles de Orbegozo y Goiria, los zornotzarras son muy irregulares, especialmente fuera de Urritxe, y comienzan a flirtear con el descenso, que se intuye tras caer en Urritxe ante el colista, el Trival Valderas. Al cierre de la primera vuelta, la Tercera División está a solo dos puntos. Tras la 20ª jornada, Atela alega una serie de desencuentros con Mikel García, director deportivo del club, para presentar su dimisión. García también renuncia y el club pone el primer equipo en manos de José Félix Gallastegi, zornotzarra, una de las leyendas de la entidad, que en aquel momento dirigía al equipo juvenil. El calendario inmediato es de aúpa: visitas al líder Huesca y al Barakaldo que se saldan con sendos empates. Y el debut en casa, ante el Leioa, asiste al primer triunfo de Gallastegi como técnico azul. Una de las anécdotas por las que será recordada esta temporada sería la visita del Real Madrid Castilla, entrenado por Zidane. En un Urritxe embarrado, los Odegaard, Marcos Llorente, Raúl de Tomás y compañía no pudieron con el equipo vizcaíno: empate a uno. Ya en el tramo final del curso, un gol de Goiria en el descuento sirve a los azules para derrotar al Atlético de Madrid B (3-2) y acercarse a la permanencia, que se sellaría en la penúltima jornada con un 6-1 al Fuenlabrada en Urritxe: set y salvación. Gallastegi cumple su misión con matrícula de honor, pero no seguiría en el banquillo zornotzarra. Acabada la Liga, el club anuncia a Carlos Docando, ex jugador de la SDA, como nuevo técnico para el curso 15-16, y a Fernando Arana como nuevo director deportivo.

Como más calmada desde un punto de vista emocional puede catalogarse la temporada 2015-2016. A las órdenes de Docando, el primer equipo arranca el curso con dos derrotas, pero a renglón seguido encadena doce jornadas sin conocer la derrota y se aúpa a puestos de play-off. Los azules acaban cuartos la primera vuelta, pero la posibilidad de pelear por el ascenso se les escapa en un bache de seis partidos en los que los zornotzarras solo pueden sumar dos puntos. Como en las cuatro campañas previas, los azules finalizan su quinto curso en Segunda B entre los diez primeros de la clasificación. En este caso, novenos.

Pese a que en mayo se había apalabrado la continuidad de Docando en el banquillo, la Junta Directiva alega en junio “diferencias sobre la plantilla con el técnico” para poner el timón de la nave azul en manos de Aitor Larrazabal, leyenda del Athletic Club y autor del primer gol en el renovado Urritxe. Tras un breve paso por el Marbella, Larrazabal llega a Urritxe con otros dos ex leones en su cuerpo técnico, Gontzal Suances y Dani Aranzubia. Los azules se refuerzan, e incluso incorporan al primer futbolista inglés de su historia, Alec Fiddes. Pero el arranque de curso es malo. Tras seis jornadas, los zornotzarras son colistas con un solo punto en su casillero. La primera victoria llegaría en la séptima jornada (3-1 al Gernika). En Copa, los de Larrazabal eliminan al Socuéllamos y al Barakaldo para caer en tercera ronda ante el Racing en El Sardinero. Tras acabar la primera vuelta en la antepenúltima posición, la situación se torna alarmante a diez jornadas de la finalización del campeonato. Pero los azules firman un gran sprint final: encadenan 6 victorias y un empate en 7 jornadas y logran sellar la salvación en la penúltima jornada al derrotar al Logroñés. En el partido que bajaba el telón del curso, Larrazabal anuncia que no seguirá en el banquillo de Urritxe.

En los albores de la campaña 2017-2018, María Eugenia Etxebarria adopta entonces una decisión que resultaría estratégica en el devenir del club: pone la dirección deportiva en manos de Asier Goiria, zornotzarra, ex jugador del primer equipo azul, ex futbolista de Primera División con el Numancia y profundo conocedor del fútbol vasco. La primera decisión de Goiria es fichar a otra leyenda del Athletic Club, Joseba Etxeberria, como técnico del primer equipo. El tándem Goiria-Etxeberria se marca la permanencia como gran objetivo de un curso 17-18 que empieza mal, pues los azules solo suman un punto de 15 posibles. Hasta la 13ª jornada, en la que derrotan por 5-0 al Izarra, no consiguen los de ‘Etxebe’ salir de puestos de descenso. No solo eso, sino que encadenan además diez jornadas sin perder para acabar el año y la primera vuelta en la 11ª plaza, muy lejos de la amenaza del descenso. Pero la más trágica noticia de aquel 2017 estaba por llegar. El 22 de diciembre, un zornotzarra que lo había sido todo en la SDA, Ibon Urrengoetxea, perdía la vida en Bilbao al ser golpeado por unos delincuentes que pretendían asaltarle. El club y el pueblo de Amorebieta-Etxano quedaron conmocionados por aquella irreparable pérdida. El sábado 13 de enero de 2018, en los prolegómenos del choque ante Osasuna B, el campo de Urritxe vivió uno de los minutos de silencio más emotivos que se recuerdan. Los azules despidieron a ‘Urren’ como él habría querido: con goles y victoria, igualando además su racha de imbatibilidad en Segunda B al encadenar 13 partidos sin conocer la derrota. El Logroñés B truncaría la racha en la siguiente jornada.

La sorpresa saltaría el 5 de febrero, día en el que Joseba Etxeberria anuncia que deja el club azul para aceptar una oferta del Tenerife, que luchaba por la permanencia en Segunda División A. El técnico del filial y ex jugador del primer equipo, Xabi Sánchez, tomaba las riendas del primer equipo, debutando con empate ante el Real Unión. Su primera victoria llegaría un par de jornadas después: un 3-0 ante el líder, el Sporting B.

Con el primer equipo cómodamente instalado en la zona media de la tabla (se salvaría matemáticamente en la penúltima jornada, para acabar la Liga en 14ª posición), el principal foco de actividad del club se centró en los despachos. El 30 de marzo de 2018 expiraba el plazo para la presentación de candidaturas a la presidencia de la SDA. Cumplido ese plazo, la única ‘plancha’ que oficializó su candidatura fue la que encabezaba el abogado zornotzarra Jon Larrea, ex jugador del primer equipo azul en la segunda mitad de los 90. Si bien su proclamación oficial como presidente tuvo lugar el1 de julio, Larrea y su Junta Directiva se implicaron con varias semanas de antelación en la gestión del club ya que este atravesaba una situación económica más que delicada. Tras agradecer los excelentes servicios prestados por Xabi Sánchez, la SDA presenta el 1 de junio a Iñigo Vélez de Mendizabal como técnico del primer equipo para el curso 18-19.

El 19 de julio de 2018, en plenas fiestas del Carmen, Urritxe acoge un Amorebieta-Athletic muy especial: comienza una nueva etapa en el club local, debuta el ‘Toto’ Berizzo en el banquillo rojiblanco y el campo zornotzarra acoge el primer partido que se disputa en el Estado con la tecnología VAR… que no llegó a ser utilizada al no haber jugadas polémicas en un choque de guante blanco. El reconocido cocinero zornotzarra Eneko Atxa hace el saque de honor y el gran José Ángel Iribar protagoniza la anécdota del día al devolver su boleto de la rifa: pese a llevar el número agraciado, el ‘Txopo’ prefirió que el premio fuera para un aficionado ‘raso’. El Athletic Club se impuso por 0-3 con goles de Unai López, Peru Nolaskoain y Oihan Sancet. La SDA afrontaba el octavo curso en Segunda B con 15 jugadores nuevos, pero esa no era la mayor complicación que debía afrontar. Ni mucho menos. Su situación económica era muy preocupante.

Se sabía que el club acumulaba un impago de las nóminas de la campaña anterior y se estimaba la deuda en torno a los 33.000 euros… pero no era así. El 9 de julio de 2018, la nueva Junta Directiva desvela que en junio el primer equipo había estado a punto de descender a Tercera por los mencionados impagos. La deuda real era muy superior a la inicialmente estimada. Solo a los jugadores de la primera plantilla se les adeudan tres mensualidades y las primas, alrededor de 85.000 euros; a los entrenadores del fútbol base se les debe el sueldo de la temporada previa; algunos ex entrenadores del primer equipo también tienen reclamaciones económicas; y, lo que es más grave, hasta 12 jugadores interponen denuncia ante las autoridades federativas. El 30 de junio era una fecha límite para el futuro del equipo. Al tener conocimiento real de la gravedad de la situación es cuando la Junta Directiva de Larrea, cuyo mandato no comenzaba hasta el 1 de julio, decide en torno al mes de mayo asumir la gestión del club para poder librar una situación límite. “Nos salvamos gracias a que conseguimos que varias personas que quieren a la SDA nos prestaran dinero para hacer frente a esos pagos urgentes, y gracias también a la buena labor de Asier Goiria, que logró convencer a varios jugadores de que retiraran la denuncia”, declaró Larrea a los medios. El 20 de junio de 2018, diez días antes de que comenzara su mandato, la Junta tenía diez días para recaudar 39.000 euros y evitar así que las denuncias de los futbolistas enviaran al equipo a Tercera. Lo logró a última hora. Pero las sorpresas económicas desagradables no acabarían ahí. En diciembre, la Seguridad Social impone a la SDA una multa de 206.000 euros por el impago de las cuotas de varios futbolistas durante las temporadas 16-17 y 17-18. Ante semejante varapalo, el club se ve en la necesidad de solicitar un preconcurso de acreedores que le permitiera renegociar la deuda, procurar su viabilidad y blindar a los nuevos directivos de responsabilidades legales. La auditoría reveló que, finalmente, la Junta Directiva había heredado a 1 de julio de 2018 un pasivo de 417.000 euros y un activo de apenas 55.000, lo que arrojaba una deuda neta de más de 361.000 euros. En agosto, la Asamblea Ordinaria de la SDA aprobó un presupuesto de 604.000 euros para la temporada 18-19. “Creo que no vamos a bajar este año a Tercera, pero no lo sé a ciencia cierta: lo que sí sé es que aquel 20 de junio el Amorebieta estaba en Tercera División y a un paso de la desaparición”, afirmaría Jon Larrea.

Condicionado por la grave situación económica, el primer equipo no firma un buen comienzo de Liga, encadenando tres derrotas. El primer triunfo llega en Torrelavega, pero es la visita a Tabira, campo vecino que visita como colista, la que marca un punto de inflexión. Vélez de Mendizabal implanta en Durango una defensa de cinco, los azules derrotan a la Cultural (0-2) y emprenden una escalada que les aleja hasta diez puntos del descenso a 7 partidos del final. Tras ganar en el Carlos Tartiere o empatar en El Sardinero, la SDA sella la permanencia a tres jornadas del final tras golear a su vecino durangués, finaliza el curso en la octava plaza, más cerca del play-off de ascenso que del descenso, y se clasifica además para la Copa. Vélez de Mendizabal renueva por un año.

Los azules, que en los despachos van tapando agujeros, se refuerzan sobre el césped para la campaña 2019-2020 con jugadores de contrastada valía como Saizar, Aimar Sagastibeltza, Jaso, Aldalur, Amorrortu… El comienzo no es del todo bueno, pero tras ganar en El Plantío el equipo encadena triunfos en Guijuelo y en Leioa para asomarse a la zona de ‘play-off’. El disgusto llega en Copa, con la eliminación en Urritxe ante el Badajoz, pero pasa pronto: victorias en Salamanca e Irún y en el derbi ante el Bilbao Athletic aúpan a los azules a la sexta plaza. El equipo iba como un tiro, el ‘play-off’ de ascenso era ya un objetivo claro… pero fue entonces, marzo de 2021, cuando se produjo un hecho que todo aquel que lo vivió no olvidará jamás: la pandemia de la Covid-19. La Liga se para, ya que lo primero es taponar, como sea, aquel reguero interminable de contagios y muertes en Euskadi y en todo el mundo. La lucha contra el virus no es cuestión de días, sino de meses, y la competición se cancela definitivamente. El equipo acaba sexto cuando apuntaba a cotas muy altas, pero es lo de menos ante la magnitud de la tragedia. El club se declara en ERTE, como tantas empresas del pueblo. En una situación dramática, sin embargo, una gran alegría comenzaba a tomar forma… sin que nadie lo supiera aún.

La décima temporada consecutiva de la SDA en Segunda B no fue una más. Ni por la incertidumbre inicial a consecuencia de la pandemia ni por el sorprendente desenlace final. Los azules arrancaron la pretemporada el 24 de agosto y la competición, el 18 de octubre. La Segunda B sufre ese curso 20-21 una reestructuración total por dos factores: las apreturas del calendario y la creación, la siguiente temporada, de la Segunda B Pro (que luego sería llamada Primera RFEF). Así las cosas, los 102 equipos de la categoría quedan encuadrados en 5 grupos que, a su vez, se dividen en dos subgrupos. Los zornotzarras compiten con Arenas, Bilbao Athletic, Barakaldo, Portugalete, Alavés B, Real Sociedad B, Real Unión, Leioa, Laredo y Racing de Santander. Los tres primeros clasificados de cada subgrupo disputarán una liguilla cuyos tres primeros clasificados no solo ascenderán directamente a la nueva Segunda B Pro sino que disputarán además el play-off de ascenso a la Segunda División A o LaLiga SmartBank.

Vélez de Mendizabal afronta su tercera temporada en Amorebieta con una plantilla de 20 jugadores, todos ellos nacidos en Euskadi. A las 16:30 horas del sábado 17 de octubre, tras casi siete meses de parón competitivo, el balón vuelve a rodar en Urritxe con un Amorebieta-Laredo que se disputa con severas restricciones: aforo limitado, mascarilla obligatoria y sin afición visitante. Se guarda un minuto de silencio en recuerdo de María Eugenia Etxebarria, la ex presidenta de la SDA fallecida en las semanas previas. Los azules le dedican una victoria con goles del debutante Obieta y de Aimar Sagastibeltza, este último en el 94, el decisivo 2-1 final. Barakaldo, Real Sociedad B y Real Unión serían los siguientes equipos en visitar y en caer en Urritxe, de forma que los azules son líderes en la séptima jornada. En Copa, un gol de Mikel Álvaro permite a la SDA eliminar en Urritxe al Logroñés, equipo de Segunda A, pero la aventura copera solo duraría un asalto más ya que los de Vélez de Mendizabal, pese a amasar infinidad de ocasiones, caen ante un histórico como el Sporting de Gijón (0-1).

Los azules se reponen y encadenan tres victorias ligueras: 0-1 en El Sardinero, 1-3 en Laredo y 2-1 en Urritxe ante el Portugalete. Pero el aplazamiento del choque con el Barakaldo, unido a las derrotas ante el Bilbao Athletic y la Real B, hacen que los zornotzarras caigan de las posiciones de ascenso a cinco jornadas del final. Sin embargo, ahí llegaría su gran sprint: ganan en Barakaldo el partido aplazado, derrotan al Leioa en Urritxe y ganan al Arenas a domicilio. Pese a que les toca descansar y por tanto ni siquiera juegan, los de Vélez de Mendizabal sellan el pase a la liguilla de ascenso en la penúltima jornada al no pasar el Racing, su gran rival, del empate ante el Arenas en El Sardinero. No hay festejos en las calles de Amorebieta porque aún imperan las restricciones por la pandemia, pero el éxito es notable.

El siguiente paso es la liguilla de ascenso, en la que los azules quedan emparejados con Bilbao Athletic, Real B, Tudelano, Logroñés y Calahorra. Se tienen en cuenta los resultados obtenidos en la Liga regular con los equipos del mismo subgrupo y se aplica un coeficiente de los puntos obtenidos, de modo que los azules inician la liguilla como quintos clasificados de seis equipos, pero su victoria (3-0) ante el Tudelano y sendos empates sin goles ante Logroñés y Calahorra les permiten doblar la esquina de la primera vuelta como terceros clasificados y, por tanto, en posiciones de ascenso. Una decisiva victoria en Tudela (1-2), con dos goles de Iker Seguín en apenas 5 minutos del tramo final del partido, ponen el ascenso al alcance de la mano. Este llegaría en Urritxe, tras una contundente victoria ante el Logroñés (3-1), sellada en una primera parte inolvidable con goles de Álvaro, Unzueta y Aldalur. A falta de una jornada, la SDA ya era equipo de la Segunda B Pro (luego Primera RFEF) pero, además, estaba entre los 16 equipos que lucharían por el ascenso a la Segunda División A en dos eliminatorias a partido único: los cuatro equipos que las superasen ascenderían a la División de Plata.

Todos los partidos del play-off se jugarían en Extremadura. Para la primera ronda, el bombo empareja a la SDA con el Linares. El partido se juega el sábado 15 de mayo, a las 22:00 horas, en el Nuevo Vivero de Badajoz. El empate daba el pase al Linares por haber obtenido los jiennenses más puntos en la liguilla de ascenso. Los de Vélez de Mendizabal firman un partido muy sobrio. Se adelantan en la primera mitad gracias a Mikel Álvaro, y apenas necesitan diez minutos para recuperarse del mazazo que supuso el empate de Fran Lara avanzado el segundo tiempo: volcados los azules al ataque, Orozko persigue y caza un balón suelto en el área pequeña andaluza para hacer el 1-2 definitivo y declarar el estado de máxima ilusión en Amorebieta-Etxano.

Ya solo 8 equipos aspiran al ascenso: Amorebieta, Athletic B, Real B, Burgos, UCAM, Ibiza, Algeciras… y el rival que nadie quiere, el todopoderoso Badajoz, que además de contar con el mayor presupuesto de la categoría jugará el partido decisivo de la temporada en su estadio, el Nuevo Vivero, y ante su afición. ¿Y con quién empareja el sorteo al Amorebieta? ¡Con el Badajoz! Pese a las restricciones de la Covid-19, casi tres centenares de aficionadas y aficionados azules se dan cita el sábado 22 de mayo en el Nuevo Vivero para medirse al Badajoz, cuya eufórica afición celebra en las horas previas un ascenso que da por seguro. Muchos aficionados pacenses ni siquiera acertaban a decir correctamente el nombre del club al que se medía su equipo. Por si no le era suficiente con jugar en su estadio y ante 7.000 espectadores (aforo máximo permitido para aquella ocasión), 6.700 locales, al Badajoz le bastaba el empate para ascender a la División de Plata. Creía tenerlo todo hecho… pero lo que ocurrió aquella noche en Extremadura es historia y tiene nombre: ‘El Viverazo’.

Saizar; Aldalur, Aimar, Arregi, Irazabal, Seguín; Mikel Álvaro, Larruzea, Iker Bilbao; Orozko y Unzueta. Este es el 5-3-2 que dispuso Iñigo Vélez de Mendizabal en el choque más recordado en la historia reciente de la SDA. También jugarían aquella noche Garro, Obieta, Ekaitz y Leiza. Pese a necesitar la victoria, los azules no se lanzaron locamente a por el triunfo, sino que plantearon un partido inteligente, conocedores de que toda la presión era para el equipo local. Una presión que pesó a los pacenses como una losa cuando Iker Bilbao, en el minuto 21, cazó en el área pequeña un balón despejado por el portero local y lo envió al fondo de la red. El Amorebieta ya tenía el gol que necesitaba. Se trataba ahora de conservarlo como oro en paño… y vaya si lo hizo. Los de Vélez de Mendizabal controlaron con solvencia las acometidas de un Badajoz que solo en los últimos minutos, ya a la desesperada y a base de colgar balones, apretó de lo lindo, llegando a disponer de varias ocasiones para haber empatado el partido. La más clara, un cabezazo desde el borde del área pequeña que Saizar salvó en una estirada prodigiosa y con una mano salvadora. Cuando el colegiado pitó el final del partido tras un descuento que se hizo interminable, la euforia azul se desató en el césped y en la grada del Nuevo Vivero, también en Amorebieta-Etxano. Por primera vez en sus 96 años de historia, la SDA militaría en la Segunda División del fútbol estatal tras firmar una de las gestas más insospechadas y épicas que haya firmado jamás un equipo vasco… ¡y con una plantilla cien por cien vasca! Al día siguiente, domingo 23 de mayo, centenares de personas aguardaban en las calles de Amorebieta-Etxano la llegada de sus futbolistas, que habían emprendido viaje de regreso de Badajoz por carretera. Aún en plena pandemia, no se pudo organizar un acto oficial como tal, pero varias decenas de hinchas subieron hasta el campo de Urritxe para improvisar allí un emotivo pero prudente festejo. Se había hecho historia, pero la Covid-19 seguía en nuestras vidas.

No resultó nada sencillo dar el gigantesco salto que significaba pasar de ser un club familiar o de amigos a una organización 100% profesionalizada. Mientras la euforia, lógica, se había instalado en el pueblo y la masa social ante el estreno en una Segunda División A en la que militaban equipos de la talla histórica de Zaragoza, Sporting, Oviedo, Málaga, Tenerife, Las Palmas, Girona o Valladolid, la Junta de Jon Larrea se vio encerrada en un laberinto de trámites, exigencias, papeleos y requisitos que, en aquel momento, superaban a un club con una estructura totalmente amateur. Pese a que los derechos televisivos garantizaban un espectacular ingreso de dinero, los euros salían según entraban al tener que atender todos y cada uno de los requisitos: adquisición de la plaza en el fútbol profesional, salarios altísimos para jugadores y técnicos, desplazamientos, organización de partidos, acondicionamiento del estadio, etc. También la Junta Directiva debía depositar un aval, en cash, por las posibles responsabilidades mercantiles y societarias: más de un millón de euros que debían salir de los bolsillos de directivos, patrocinadores, mecenas… El último día dentro del plazo estipulado llegó el último talón que permitía a la SDA asegurar en los despachos lo que tan heroicamente había ganado en el césped: ser por derecho propio uno de los 42 integrantes de LaLiga, una de las organizaciones deportivas profesionales más exclusivas del mundo.

Bastó una primera inspección para concluir, por parte de LaLiga y la Federación Española, que el campo de Urritxe no reunía las condiciones mínimas necesarias para albergar partidos de Segunda División, sobre todo aquellas relacionadas con la retransmisión televisiva de un producto que se consumía en todo el Planeta. También había deficiencias insalvables en aspectos como accesibilidad, seguridad, logística, medios de comunicación… De modo que la Junta de la SDA tocó las puertas del Athletic Club, presidido por Aitor Elizegi, y estas se abrieron de par en par. Ambas entidades acordaron el modo de acometer de forma conjunta las reformas y mejoras necesarias para que el campo habitual del Athletic femenino y del Bilbao Athletic, el Campo 2 de Lezama, pasara a ser también el hogar del primer equipo de la SDA y de su fiel afición. Así las cosas, ya a mediados de junio se supo que el Amorebieta debutaría en LaLiga SmartBank en el amable exilio de Lezama. En julio, la Asamblea de la SDA aprueba un presupuesto de 6,4 millones de euros, lo que suponía multiplicar por diez el presupuesto del curso previo, de 675.000 euros (una temporada, la 2020-21, que pese al ascenso se saldó con un déficit de 244.000 euros originado principalmente por el tremendo impacto que la pandemia del COVID tuvo en el capítulo de ingresos del club).

Pese a moverse en parámetros mareantes, ni la Junta Directiva de Jon Larrea, ni el nuevo director general, Ibon Olalde, ni el director deportivo, Asier Goiria, ni el entrenador, Iñigo Vélez de Mendizabal, se dejaron deslumbrar por el brillo de la nueva competición. Así, la primera decisión de calado obedeció más a una cuestión de principios que a criterios meramente futbolísticos: si la SDA había llegado hasta allí solo con jugadores vascos, seguiría haciendo su camino también solo con jugadores vascos. Y la ikurriña luciría en la camiseta. Si bien conserva buena parte de la base de la plantilla del ascenso, el equipo se refuerza con la llegada de gente tan contrastada como San José, Guruzeta, Óscar Gil, Luengo u Olaetxea, a los que se sumarían más tarde Nolaskoain, Gaizka Larrazabal, Javi Ros… El histórico debut de los azules en LaLiga SmartBank llega un tórrido 14 de agosto de 2021, sábado, en Montilivi, feudo de un Girona recién descendido de Primera División. Aquella primera alineación estuvo conformada por Santamaría; Olaetxea, Luengo, Aitor Arregi, Irazabal, Ozkoidi; Mikel Álvaro, Larruzea, Álvaro Peña; Unzueta y Guruzeta. También jugaron Etxaburu, San José, Óscar Gil y Orozko. Los azules mantuvieron su puerta a cero en un buen primer tiempo en el que Mikel Álvaro estrelló un balón contra el poste, pero en la reanudación el Girona impuso su pegada y los goles de Stuani y Bustos certificaron la primera derrota zornotzarra en la categoría (2-0). Idéntico resultado cosecharía el equipo zornotzarra en su segundo partido liguero, jugado también a domicilio, ante el Mirandés en Anduva, lo que le situaba como colista tras dos jornadas disputadas.

El domingo 29 de agosto de 2021 es otra fecha para la historia. Ese día, bajo un sol de justicia, la SDA lograba ante uno de los ‘gallos’ de la categoría, el Almería, su primera victoria en LaLiga SmartBank. Y eso que la cosa no puedo empezar peor: gol visitante a los tres minutos de juego. Pero Iker Bilbao, el héroe de Badajoz, hacía poco después el empate (y el primer gol azul en la categoría), y Obieta anotaba el 2-1 definitivo en el minuto 86, en una acción anulada inicialmente por el árbitro pero validada finalmente por el VAR (en una de las pocas ocasiones en que la nueva tecnología favoreció aquella temporada a los azules). El delirio se desató en la Tribuna Piru Gainza de Lezama. La SDA se estrenaba en la categoría ante uno de los ‘grandes’ y huía de los puestos de la quema… aunque no sería por mucho tiempo. Tras sendos empates en Ibiza y Burgos, una derrota en Leganés devuelve a los de Vélez de Mendizabal a unas posiciones de descenso que ya no abandonarían en lo que restaba de Liga.

Volaron dolorosos puntos de Lezama contra el Sporting, el Tenerife y la Real B, y a domicilio los zornotzarras no acababan de rematar la faena. De modo que hubo que esperar once jornadas hasta la segunda victoria: 4-1 al Valladolid en Lezama en una tarde invernal de las de antes. Acariciaban los azules la primera victoria a domicilio en Alcorcón, pero esta voló en el minuto 94 tras un saque de banda. Hizo mucho daño la derrota casera ante el Lugo (1-3). Al menos, en la jornada 19 llegó la primera victoria a domicilio. Fue en La Rosaleda, 1-2 al Málaga, con un doblete de Gorka Guruzeta, quien encontró en Urritxe el camino a la delantera del Athletic Club.

A finales de 2021, el club azul tenía un ojo puesto en el césped y otro en los despachos, ya que la legislación entonces vigente obligaba a la SDA a transformarse en Sociedad Anónima Deportiva si lograba mantenerse y quería seguir militando el siguiente curso en la segunda categoría del fútbol estatal. A finales de aquel año, una enmienda que el PNV introdujo a la Ley del Deporte eliminó aquella obligación, por lo que la SDA podía seguir siendo un club y, como tal, propiedad de sus socios y socias.

Tras sendos empates ante Las Palmas y Ponferradina, la SDA cierra la primera vuelta en la 20ª posición, a 4 puntos de la salvación, por lo que todo es posible. La permanencia se aleja tras empatar, por culpa del árbitro y del VAR, un partido ante el Tenerife que estaba controlado. También el VAR priva a los azules de ponerse 0-2 en El Molinón… para acabar perdiendo por 2-1 ante el Sporting. La victoria por la mínima ante el Girona, en un partido que la SDA juega más de una hora menos por la injusta expulsión de Álvaro Peña a indicación del VAR, coloca la permanencia a 4 puntos. Hacen mucho daño la derrota casera ante el Leganés (1-3), la goleada en Valladolid (5-1) y la derrota en Lezama ante el Málaga (1-3), que aleja la permanencia a 7 puntos con 12 partidos por jugar. Así, el martes 8 de marzo se anuncia la destitución de Vélez de Mendizabal. “Se trata de una decisión profundamente dolorosa que la junta directiva y la dirección deportiva de la entidad zornotzarra han adoptado desde el convencimiento de que es también conveniente y necesaria para la consecución del objetivo marcado a principio de temporada, que no os otro que la permanencia en LaLiga SmartBank”, señalaba la nota oficial del club. Y el 9 de marzo es presentado como nuevo técnico Haritz Mujika, ex jugador de la SDA y hasta aquel entonces segundo entrenador de Vélez de Mendizabal.

Para su estreno en los banquillos a Mujika le toca en suerte uno de los campos más difíciles de la categoría: Ipurua. Y su debut no pudo ser más amargo, ya que a los 8,7 segundos Stoitchkov firmaría para el Eibar el gol más rápido en la historia de Segunda División y, lo que es peor, el único tanto que subió aquella tarde al marcador. De nada sirvió el partidazo de los azules ni las numerosas ocasiones que generaron: se volvieron de vacío a Bizkaia. Otro golpe duro llegaría en La Romareda, en un partido que el Amorebieta tenía ganado en el descuento pero que el Zaragoza empató sobre la bocina.

La primera victoria de Mujika, un 3-1 al Ibiza, llegó en la jornada 34. Curiosamente, esa fue la primera jornada en la que a los azules les pitaron un penalti a favor. Lo transformó Guruzeta. Aquella fue también la primera de cinco victorias que encadenaron los zornotzarras en Lezama (Ibiza, Mirandés, Fuenlabrada, Huesca y Ponferradina), pero gran parte de las opciones de permanencia se esfumaron en mitad de esa gran racha como local, en una nefasta matinal en Anoeta. Aquel día, a seis jornadas del final, los azules fallaron un penalti, regalaron otro de forma absurda a su rival, estrellaron tres balones en los palos y fallaron media docena de goles cantados para caer 2-1 ante un rival directo y llegar a la penúltima jornada con la salvación a 5 puntos. En ese 41º partido del curso, los de Mujika visitaban a un Cartagena al que nada le iba en el envite. El conjunto vizcaíno necesitaba ganar y que perdieran Málaga o Sporting, que estaban a 5 puntos, para llegar así vivos a la jornada final. Perdió el Málaga, pero también los azules, y además con contundencia: 5-0. La victoria en el último partido del curso ante la Ponferradina, quinta consecutiva en casa, permitió al menos a los azules finalizar la Liga en 19ª posición (el mejor de los cuatro equipos descendidos), a solo dos puntos del Málaga, que marcó la salvación. La Sociedad Deportiva Amorebieta perdía la categoría, pero lo hacía con dignidad y tras haber mantenido vivas sus opciones de salvación hasta la jornada 41.